Mantenerse activos en casa: recomendaciones COVID-19

Estamos viviendo un momento particular, muy difícil, actualmente. Es una situación que puede resultar muy estresante no sólo para la población humana, sino para todos los animales que de ella dependen. Particularmente nos enfocaremos en nuestros perros, seres vivos sintientes que viven en nuestros hogares y con los cuales decidimos compartir nuestras vidas. Ellos también pueden verse muy afectados en este momento. Han cambiado su forma de vivir, sus rutinas, etc.  Por ejemplo los animales que solían dar largas caminatas o ir al parque a jugar con otros perros durante horas, ahora solamente pueden ir hasta la esquina, salir hasta la puerta o en algunos casos, ni siquiera tienen acceso a la vía pública. Aquellos que estaban acostumbrados a compartir determinados horarios con la familia humana ahora están permanentemente en contacto con la misma y en algunos casos, por no entender sus necesidades o tener problemas previos a la situación actual, pueden ser obligados a permanecer en algún sector de la vivienda, limitados física y emocionalmente.

Es un momento muy difícil, lo sabemos, pero en estos tiempos podemos realizar muchas actividades con ellos:

Podemos enriquecer su ambiente mediante distintas estrategias para mejorar el bienestar físico y emocional de nuestros perros.

El enriquecimiento ambiental bien implementado mejora sustancialmente la calidad de vida del animal ya que le permite gestionar su propio comportamiento, le da herramientas para poder realizar conductas propias de la especie como excavar, explorar, seguir rastros, buscar y conseguir alimento a través del olfato, etc. Permite que mejoren los procesos de aprendizaje y las habilidades para relacionarse con estímulos novedosos. Estimulan e incrementan las posibilidades de vincularse con los integrantes de la familia, haciéndolos participes del cuidado y bienestar del animal.

Los perros tienen necesidades intrínsecas a su propia especie y nosotros le podemos dar a través de los enriquecimientos ambientales, las oportunidades para que esas necesidades puedan ser satisfechas. De esta manera, nuestros perros, pueden expresar muchos de los comportamientos que son propios a su especie. Los enriquecimientos bien hechos pueden mejorar el estado de ánimo del animal, su salud física y emocional, disminuyen el stress, amortiguan los estados de malestar emocional que se generan por los cambios de rutina y por el hecho de tener que aprender a convivir con la familia humana las 24 hs del día. siendo que hasta hace pocas semanas los integrantes de las mismas tenían diversas ocupaciones, actividades y obligaciones que significaban estar varias horas fuera del hogar. Disminuyen los estados de frustración y aburrimiento propios que pueden incrementarse (como en nosotros) en estas semanas por el aislamiento, la percepción de encierro y los mencionados cambios de rutina.

Actividades como paseos cortos (siempre respetando las indicaciones de los Organismos de Salud Pública), buscar alimento dentro de la casa, seguir rastros, búsqueda de integrantes de la familia, objetos seguros en los cuales pongamos comida y el perro tenga que realizar un esfuerzo por obtenerla, actividad física y juegos de destreza, ejercicios de obediencia y de coordinación pueden ser ejemplos de enriquecimientos que pueden planificarse para mejorar el bienestar de nuestros perros. 

Es muy importante saber que los enriquecimientos ambientales tienen que ser planificados y no llevados a cabo de forma abrupta, todos juntos, al mismo tiempo, y de igual forma para todos los perros por igual. Cada animal tiene sus particularidades y deben ser tenidas en cuenta ¡Un mal diseño de los mismos o una incorrecta implementación pueden generar otros problemas! Y pueden terminan afectando la salud física y emocional de tu perro. Por eso tienen que ser implementados estratégicamente. Y considerar para cada animal cuáles podrían ofrecerse. Probar y de a poco ir evaluando cómo seguir o qué nuevas actividades pueden llevarse a cabo.  En general conviene realizar varias sesiones de poco tiempo cada vez (por ejemplo 10´ cada vez, 4 veces por día) que una sola sesión muy larga por día. 

Podés consultar con veterinarios especializados en comportamiento cuáles son los más indicados para tu perro y cómo implementarlos. En coordinación con estos profesionales, los educadores caninos certificados y calificados pueden darte muchas ideas y ejercicios para realizar con tu perro.

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Fuente: Veterinario Nicolás Carmona y Veterinaria Erika Reimers